Desde el inicio de los tiempos, cada generación se ha beneficiado de una serie de adelantos tecnológicos respecto a sus predecesores. En las últimas décadas, sin embargo, la innovación técnica ha alcanzado un ritmo de desarrollo vertiginoso y que obliga a mantenerse permanentemente al día sobre los nuevos avances. En el ámbito familiar, muchos padres temen que sus hijos no hagan un uso responsable y constructivo de las nuevas tecnologías. A continuación, te damos las claves para conseguir que los más pequeños puedan participar sin riesgos de estos avances.

En primer lugar, piensa en la máxima “la familia que navega unida, se mantiene unida” (y segura, cabría añadir). No hay procedimiento más efectivo para fomentar un uso sensato de las nuevas tecnologías que realizar actividades de este tipo en familia. Por ejemplo, dedicar cierto tiempo a disfrutar de los videojuegos con los hijos puede ser un buen recurso para acercarse a ellos y supervisar sus preferencias de ocio. En este sentido, también es una forma acertada de controlar el tiempo de uso de las nuevas tecnologías, indicando a los hijos cuándo es conveniente dejar los dispositivos electrónicos.

Ligado a lo anterior, Internet y las nuevas tecnologías no pueden tratarse como algo excepcional o que merezca un trato diferente respecto a otras actividades infantiles o juveniles. Al igual que nos preocupan las amistades de nuestros hijos en la escuela o en la calle, también debemos interesarnos por sus contactos en la red. Sin caer en el error de vulnerar la intimidad de los jóvenes, lo cual podría llevarles a perder mucha confianza en nosotros, sí que es aconsejable saber qué plataformas visitan.

En caso de dudas sobre la conveniencia de utilizar determinadas aplicaciones, deberíamos hablar directamente con ellos sobre esta situación. Esto también contribuirá a mantener una comunicación fluida en el núcleo y permitirá detectar los problemas con mayor rapidez. Hay que tener claro que las nuevas tecnologías están sujetas a límites, como el resto de actividades diarias. Si este extremo se explica con claridad, se reducirán los usos indebidos.

Por último, conviene no olvidar que los padres son grandes espejos para los hijos. Si no somos capaces de hacer un uso responsable de la tecnología (si no nos despegamos del teléfono móvil, por ejemplo), difícilmente nuestras regañinas surtirán efecto. Asumamos que esta situación ha venido para quedarse y actuemos en consecuencia. Con naturalidad.