¿Quién no ha utilizado la herramienta de Google Translate para salir de más de un apuro cuando necesitamos traducir algún texto con urgencia? Sin duda, es una de las aplicaciones más utilizadas por usuarios de todo el mundo y una de las mejores, ya que ofrece traducciones para ochenta lenguas. Desarrollada para hacer inteligibles aquellos textos que se nos escapan, bien por no conocer el idioma o bien porque las frases y/o el vocabulario son demasiado específicos y por lo tanto desconocidos por nosotros, las aplicaciones de traducción de textos son mucho más que herramientas que nos están permitiendo en la actualidad comunicarnos mejor y que nos abren las fronteras lingüísticas de una forma que hace tan solo una década era impensable.

Además, estás aplicaciones se perfeccionan día tras día, gracias al trabajo de especialistas que dedican su trabajo a mejorar las traducciones automáticas que estas aplicaciones nos devuelven. Son rápidas y no exigen ningún esfuerzo por nuestra parte. Y eso es justo lo que el usuario actual demanda: respuestas rápidas con tan solo un clic.

Sin embargo, estas convenientes apps todavía presentan muchas limitaciones y carencias, por lo que a pesar del esfuerzo de los lingüistas, todavía estamos ante un estadio bastante primitivo del proceso. La razón es que nos sigue faltando el elemento humano que hace que los textos tengan sentido, pues no se tienen en cuenta muchos parámetros necesarios a la hora de comprender un texto. La pragmática -disciplina que estudia el contexto en el que se produce una conversación y que atiende a parámetros tan relevantes como los factores culturales- queda totalmente fuera del alcance de las aplicaciones dedicadas a la traducción. Y es que solo traduciendo las palabras literalmente es imposible captar el mensaje que en un texto se puede esconder. Y esa es, indudablemente, la esencia de la comunicación. Si los mensajes fuera solo la suma de los significados de las palabras, el mundo que conocemos sería muy distinto. No existirían ni la poesía ni todas las figuras retóricas que en ella se emplean y que nosotros también utilizamos en el día a día. Ejemplos de estas pueden ser las metáforas, la ironía, el doble sentido… Y qué decir de los sentimientos que impregnan las palabras. ¿Podría un traductor automático interpretar las emociones que se esconden en un mensaje? A día de hoy, desde luego es imposible encontrar la aplicación que sea capaz de ofrecernos todo esto. Y es que si algo nos hace humanos, es el lenguaje.

A pesar de todo, podemos beneficiarnos -y mucho- de las diferentes aplicaciones del mercado dedicadas a la traducción. Y una buena muestra de las mejores apps sería la que sigue:

  • Babylon Touch: diccionarios y software de traducción. Tan sencilla de usar como capturar cualquier texto impreso para después ofrecer la traducción instantánea de inmediato.
  • Inspeech: permite hablar y mientras traduce todo aquello que digas. Igualmente traduce textos que previamente habrás de introducir. No necesita conexión a Internet y ofrece una excelente calidad de lectura.
  • Photo translator free: tan solo con una foto, se obtienen las traducciones a cualquier idioma de forma automática.
  • Voice Translator: muy fácil de utilizar, es capaz de traducir una conversación o incluso una lectura abarcando hasta setenta y dos idiomas diferentes.
  • Itranslate: aunque abarca solo cincuenta idiomas, es una de las más perfectas aplicaciones que existen, ofreciendo voces de gran calidad.

A pesar de que las traducciones que podemos obtener con las diferentes aplicaciones no sean aún perfectas y dependan de ese factor humano todavía imposible de alcanzar, nadie puede poner en duda que nos sean de una gran ayuda. Una ayuda que no podemos despreciar y que nos beneficiará de una y mil maneras.