El desarrollo tecnológico tiende a acelerarse con el paso del tiempo, una constante que se ha mantenido inmutable desde la aparición de los primeros utensilios paleolíticos. Claro que ello no significa que dicho desarrollo sea exactamente lineal. En ocasiones, una idea que fracasa en un contexto determinado vuelve a plantearse mucho tiempo después y, entonces, se implementa con éxito. A continuación, repasamos algunos grandes inventos que no pudieron salir adelante en su primer intento.

Baterías domésticas

El crecimiento de las energías limpias y de fórmulas más sostenibles de consumo energético tiene en las baterías domésticas uno de sus avances más notables. Estas baterías permiten almacenar energía eléctrica generada, por ejemplo, por placas solares o molinillos eléctricos. Su difusión a -relativamente- gran escala es muy reciente pero como idea pendiente de realización era una de las más antiguas. El origen de la batería recargable se remonta, como propuesta inconcreta, a 1859, siendo formulada por Gaston Planté. Entre los problemas que encontró este investigador destacaban los excesivos costes de almacenamiento, cuando este fuera posible.

Google Glass

El acceso a todo tipo de datos a través de unas gafas o de una pantalla que cubría la mitad superior del rostro era ya habitual en las producciones de ciencia-ficción cuando Google se tomó en serio su desarrollo. Curiosamente, si el lanzamiento comercial del producto se demoró tanto en el tiempo no fue por motivos técnicos sino legales. Y es que, no estaba nada claro que cualquier usuario pudiera ser “inspeccionado” por estas gafas, lo cual atentaba directamente contra su privacidad. Una vez se esclarecieron estos flecos, las Google Glass pudieron salir al mercado. Eso sí, comparativamente con otros productos tecnológicos, el recibimiento que han tenido ha sido más bien frío.

Segways

No puede decirse que este medio de transporte individual haya inundado las calles (como esperaban sus desarrolladores cuando fue presentado en 2001) pero su uso se ha hecho habitual en grandes recintos cerrados, como los aeropuertos. Los orígenes de la idea nos devuelven, como mínimo, a finales de la década de 1980. Varias compañías elaboraron proyectos para alumbrar este peculiar vehículo (Apple estudió seriamente la viabilidad de esta idea). Constatado que no nos encontramos ante un vehículo de masas, el segway sigue avanzando a una velocidad aproximada de 20 km/h.

Bicicletas eléctricas

Frente al lento avance del coche eléctrico, frenado, en parte, por sus altos costes de producción, las bicicletas eléctricas han encontrado un amplio eco en el mercado. En muchas grandes ciudades europeas (caso de París, Berlín o Madrid), las bicicletas eléctricas gozan de un alto grado de aceptación popular. Y eso que los primeros prototipos datan de finales del s. XIX…

¿Qué viejas ideas se materializarán en los próximos años? Descúbrelo en nuestro blog.