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El cloud computing sigue evolucionando y tendrá un impacto significativo en todos aquellos usuarios que utilicen los tradicionales ordenadores de sobremesa, portátiles o cualquier otro dispositivo informático, como tablets o móviles.

La tecnología no para de evolucionar y en el caso de los sistemas construidos para ofrecer servicios en la nube a los usuarios, se están creando y mejorando dispositivos que van a permitir tener accesos a información más rápidos y ofrecerán la posibilidad de desarrollar nuevo software más complejo como, por ejemplo, los programas de aprendizaje profundo, la virtualización rápida o la inteligencia artificial.

En este sentido las mejoras se están realizado en varias áreas:

Los procesadores

La evolución y mejora en el rendimiento de las CPU ha ido mejorando año a año, siguiendo las predicciones establecidas por Moore en su ley, que fundamentalmente sostiene que los transistores que componen los microprocesadores se irán duplicando cada dos años.

Este es un mercado que está copado al 99% por Intel, aunque hay otras compañías, como Qualcomm o Cavium que ofrecen procesadores para servidores basados en ARM y ARM Thunder X2 respectivamente.

Por supuesto, la compañía AMD ha entrado de nuevo en el mercado de las CPU para servidores tras una pausa de algunos años en la competencia dentro de este mercado.

Las GPU

Las GPU, a diferencia de las CPU que están diseñadas para hacer algo muy rápido, están construidas para hacer muchas cosas “simples” muy rápidamente. Dentro del desarrollo de las GPU hay una empresa que es la punta de lanza: Nvidia. Esta compañía tiene una línea de tarjetas aceleradoras para servidores que comercializa bajo el nombre de Tesla.

Otras compañías como Intel o AMD también tienen diseñados otros productos desarrollados con otros estándares pero pensados para el mismo fin. Intel, por su parte, ha desarrollado chips de procesamiento paralelo denominados Phi, que son su aportación en este área.

Las FPGAs y TPU

Las FPGAs (field programmable gate arrays) son unos chips que pueden ser programados para que realicen tareas específicas mucho más rápido que las CPU o las GPU. Se cree que las TPU es una versión de las FPGAs que ha desarrollado Google para aumentar el rendimiento de su software TensorFlow.

Intel se ha posicionado en el desarrollo de estos chips programables con la compra de la empresa Altera, especializada en el desarrollo de las FPGAs.

Como conclusión, todas estas innovaciones pasarán a formar parte de los nuevos servidores del futuro que se utilizarán, entre otras cosas, para el cloud computing. Sin embargo, todavía queda el camino de crear los software específicos que optimicen los procesos, por eso, de momento, las CPUs tradicionales basadas en x86 siguen dominando el mercado.