La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un coto de la ciencia-ficción para convertirse en una realidad con mucho futuro. Aunque muchas veces se hagan comentarios respecto a esta tecnología que resultan poco precisos o exagerados, sus posibilidades ya no escapan a las empresas. Y no nos referimos únicamente a las grandes compañías, prácticamente todo el tejido empresarial puede mejorar su valoración por parte de los clientes gracias a la introducción de la IA dentro de su plan de negocio.

De acuerdo con recientes estudios, en torno al 51% de los profesionales del marketing ya utilizan actualmente algún sistema relacionado con la IA, siendo uno de los sectores más abiertos a esta disruptiva tecnología. No en vano, las mismas proyecciones contemplan que el porcentaje aumente en otro 27% durante 2019, lo que supondría que casi el 80% de quienes se dedican al marketing trabajarían con la IA cuando concluya el próximo año. Curiosamente, esta cifra será superior a la de los profesionales del mismo campo que se dejarán cautivar por el Internet de las cosas (IoT). Previsiones al margen, no puede discutirse que la IA está ofreciendo ventajas competitivas a quienes la implementan en sus negocios.

La IA fue introducida en estas empresas para encargarse del análisis y la gestión de datos, la conocida como Big Data. Sin embargo, tras esta fase inicial, los sistemas automatizados han empezado a ejecutar acciones de segmentación, selección y seguimiento de datos en base a diferentes palabras clave. En última instancia, este avance posibilita que la IA pueda intuir tendencias en el mercado, facilitando notablemente la tarea de los profesionales. No sorprende, pues, que, cuestionados por la tecnología que desearían implementar en su empresa de manera inmediata, el 34% de los empresarios consultados apuntara a la IA (la opción más demandada).

La introducción de la IA en una estrategia empresarial debe llevarse a cabo atendiendo a la naturaleza de la actividad de la compañía. Posiblemente, el del marketing sea un sector especialmente compatible con esta tecnología, en tanto muchas de las funciones de los profesionales pueden automatizarse con relativa sencillez. En cualquier caso, el resto de negocios también deberían considerar la implementación de la IA para que, entre otras cosas, la plantilla quede “liberada” de tareas poco productivas (tratamiento de la información, por ejemplo). El resultado es siempre una mejora de la eficiencia en la gestión del negocio.

No sufras, la IA no amenaza tu puesto de trabajo (nunca está de más recordarlo cuando se habla del desarrollo de esta tecnología). En los mismos estudios en los que se anticipa el éxito de la IA se pone en valor la creatividad de los profesionales, un valor que, sin duda, cotizará al alza en los próximos años.

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