Las escuelas de negocios son las instituciones académicas responsables de ofrecer a los empresarios de hoy y, sobre todo, del mañana, una formación sólida y actualizada que les permita desempeñarse con éxito en un entorno muy cambiante. Si tenemos en cuenta que las cinco compañías norteamericanas más valiosas tienen en las nuevas tecnologías su sector de actividad, tendencia que empieza a extenderse a otros países (China, Reino Unido…). Parece, pues, evidente que el entorno tecnológico tiene que estar en las aulas en las que estudian los profesionales.

Muchas escuelas de negocios han tomado buena nota de estas dinámicas y han comenzado a adaptar sus currículos en consecuencia. Sería el caso de la Escuela de Negocios de la Universidad de Aalto, Finlandia, que se ha posicionado como una referencia en este sentido. De la mano de su decano, Ingmar Björkman, esta escuela de negocios ha logrado aunar el exitoso modelo educativo finlandés con las necesidades actuales de las empresas. ¿El resultado? Algunos de los antiguos estudiantes de este centro académico están detrás de las startups más exitosas que operan en Helsinki.

En realidad, el ejemplo finlandés ha influido más allá de las fronteras del país e incluso del continente europeo. Corea del Sur y Singapur serían algunas de las plazas en las que pueden cursarse algunos Executive MBAreconocidos u organizados por la Universidad de Aalto. Y no vayamos a pensar que este tipo de estrategias se limitan a las instituciones de reciente creación o que se encuentran cerca de los grandes focos de emprendimiento actuales. El histórico Imperial College de Londres también ha dado un giro a su programa de estudios para adaptarse al contexto comercial actual. Francisco Veloso, decano de este centro, no tiene dudas sobre la importancia de la digitalización de muchos procesos empresariales.

“Las escuelas de negocios deben ser más significativas”, afirma Veloso en referencia a dar más peso en los planes de estudios a las nuevas tecnologías. Es más, el Imperial College ha modificado incluso sus criterios de admisión para que los futuros alumnos sean conscientes desde el primer momento de cuál es el mundo que les espera. Así, las pruebas de acceso van más allá de los conocimientos teóricos o prácticos convencionales y plantean situaciones más propias de la actualidad. Por supuesto, las respuestas de los estudiantes deben consignarse en forma de ensayos, como corresponde a la filosofía de esta y otras instituciones británicas.

El giro curricular que están acometiendo, aun con desigual ritmo, las principales escuelas de negocios del mundo no es una moda pasajera. Se trata de un cambio en el paradigma educativo que permitirá que los futuros empresarios cuenten con destrezas y habilidades más acordes con lo que demandan las firmas tecnológicas. De este modo, se pondrá punto y final a la patente desconexión entre el ámbito educativo y el empresarial, que había sido objeto de grandes críticas por parte de las compañías más innovadoras. Es el signo de los tiempos.