Silicon Valley es la gran referencia mundial en materia de innovación empresarial y emprendimiento. En sus otrora improductivas tierras se levantaron, particularmente a partir de la década de 1970, algunas de las compañías norteamericanas más importantes en nuestros días. Resulta lógico que este punto de la geografía californiana se convirtiera en un destino mitificado por miles de emprendedores, que querían asociar el nombre de su empresa con tan potente marca. En realidad, los valores de una empresa poco o nada tienen que ver con su dirección postal. Puedes emprender con éxito sin tener que afincarte en Silicon Valley.

Sería poco honesto no reconocer que una compañía cuya sede se encuentra en Silicon Valley despierta siempre más interés que otra cualquiera. Pero esto no tiene por qué ser una ventaja para tu negocio, puesto que las expectativas de los posibles clientes e inversores serán notablemente elevadas. Además, pregúntate cuántas empresas similares a la tuya están desarrollando su actividad en este enclave. Posiblemente, la competencia que encuentres a tu llegada diluya la visibilidad ganada a través del código postal.

Tampoco podemos pasar por alto un aspecto nada desdeñable en los inicios de cualquier empresa. Los costes fijos a que se enfrenta un emprendedor en Silicon Valley son mucho más elevados que los que asumiría en otros Estados o, incluso, en otros condados californianos (aunque la fiscalidad del “Estado dorado” no es precisamente atractiva). Los alquileres están por las nubes y otro tanto sucede con los costes laborales. Y no nos referimos únicamente a los empleados, sino a los profesionales autónomos cuyos servicios contratemos en alguna ocasión (reparaciones, mantenimiento, reformas…).

Claro que algún lector podría objetar que la capacidad de Silicon Valley para atraer talento es inmensa y que algunas de las mejores universidades del país se sitúan relativamente cerca. Esto está muy bien pero, ¿qué salarios deberás asumir para seducir a los mejores egresados? En otras partes del país disfrutarás, sin duda, de un marco general mucho más interesante, con una mejor relación entre comunicaciones, visibilidad, fiscalidad, talento e inversión.

Por último, ¿qué ritmo de vida deseas llevar fuera del trabajo? Y no, no pienses que se trata de una cuestión accesoria. En Silicon Valley (o en San Francisco, tanto da) los gastos elevados continuarán más allá de tu rutina laboral, incluyendo restaurantes, espectáculos o transporte. Además, quienes estén habituados a vivir en ciudades más pequeñas, es probable que encuentren aquellos ambientes algo fríos o frívolos. Por otro lado, ¿a qué estarías dispuesto a renunciar de tu vida actual para poder decir que trabajas en Silicon Valley? Parafraseando a Antoine de Saint-Exupéry, lo esencial es invisible a los ojos. Y tampoco entiende de modas.

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