La tecnología de la cadena de bloques o Blockchain experimentó un notable desarrollo a lo largo de 2018. En opinión de muchos, fue el año en el que este sistema dejó de estar casi exclusivamente vinculado con el Bitcoin para empezar a mostrar sus virtudes en otras operaciones. Para seguir consagrándose como una tecnología con múltiples aplicaciones, el Blockchain deberá superar una serie de retos en 2019.

La regulación

Como en tantas otras tecnologías, la cadena de bloques puede ver frenado su desarrollo por cuestiones meramente legislativas. Mientras no se defina el marco legal en el que puede utilizarse esta tecnología, muchas empresas que podrían ofrecer servicios relacionados con ella se mantendrán a la expectativa. Al fin y al cabo, una de las grandes utilidades del Blockchain se observa en el ámbito financiero. Los usuarios precisan mayores garantías jurídicas para acometer estas operaciones.

Stablecoins, ¿una solución a la volatilidad?

A pesar de que comienza a transitar un camino al margen del Bitcoin, el Blockchain sigue estando muy influido por la evolución de las criptomonedas. Uno de los grandes hándicaps de estas divisas es su alta volatilidad, que ha provocado subidas exponenciales y hundimientos casi repentinos. Los Stablecoins serían monedas digitales respaldadas por activos físicos (bienes, productos básicos, monedas fiduciarias…) y podrían aportar ese plus de estabilidad.

Cadenas laterales

Es una tendencia que arrancó en 2018 pero que todavía se encuentra en un punto muy embrionario de su desarrollo. Las cadenas laterales de Blockchain se encargarían de tareas específicas (cálculos, procesamiento de pagos…), aliviando la presión sobre la cadena principal. Esta quedaría, de hecho, como la responsable de supervisar el resto de la red. Con esta herramienta, las empresas pueden realizar las mismas gestiones pero con mucha mayor rapidez.

La cuestión pendiente de la interoperabilidad

El intercambio de información entre cadenas de bloques es, en gran medida, una asignatura pendiente. Es cierto que se han experimentado avances interesantes en este sentido pero el Blockchain todavía no permite las transferencias de datos entre cadenas. Esto podría solucionarse con las cadenas cruzadas, que permitirían, por ejemplo, trabajar al mismo tiempo con bloques de información registrados en años diferentes.

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